La reserva ecológica Manuel Antonio era una belleza natural en estado virgen. En la actualidad se encuentra plagada de complejos turísticos, y su preservación se ve amenazada.
Este paraíso natural se encuentra en Quepos, a unos 150 kilómetros al sur de la capital de Costa Rica, el parque ocupa 682 hectáreas de territorio continental y algo más de 55.000 hectáreas marinas en el Pacífico.
El parque Manuel Antonio sirve de refugio de para unas 300 especies de aves y una gran variedad de fauna , en donde abundan los monos y leones breñeros. El lugar es también hábitat de árboles como el guapinol negro, especie extinguida en el resto de Centroamérica, y frondosos higuerones que albergan a cientos de aves, reptiles, monos cariblancos y titíes.
Durante los años setenta, el santuario ecológico, que sólo lucía un par de pequeños hoteles, solía ser un refugio para aventureros que deseaban entrar en contacto directo con la naturaleza. Ahora, la afluencia de unos 250.000 turistas cada año y un crecimiento desordenado de complejos vacacionales amenazan la vida y reproducción de muchas especies, según advierten las propias autoridades locales. "Nos tiene muy preocupados todo lo que está pasando en (el parque) Manuel Antonio, y creemos que debemos ponerle mucha atención para que no se salga de las manos", dijo recientemente el ministro de Turismo, Walter Niehaus.
En un tramo de siete kilómetros hay unos 140 hoteles y hostales de precios generalmente inalcanzables para los visitantes locales. "Ha sido una explosión de la que los habitantes locales no se han beneficiado, como tampoco disfrutan de la riqueza que genera este turismo", dijo José Antonio Sancho, administrador del parque. Fuentes del sector estiman que la afluencia turística deja ingresos de hasta 300 millones de dólares anuales en el parque. "Aquí lo que menos interesa es el ecoturismo, aquí interesan los ecodólares", se lamentó Sancho.
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