Centenares de agujeros negros siguen errando por nuestra galaxia y son capaces de absorber cualquier objeto celeste que se cruce por su camino, de acuerdo a un informe realizado por los astrónomos estadounidenses Ryan O'Leary y Abraham Loeb, de la Universidad de Harvard.
Un agujero negro u hoyo negro es una región del espacio-tiempo provocada por una gran concentración de masa en su interior, con enorme aumento de la densidad, lo que provoca un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera los fotones de luz, puede escapar de dicha región.
Los investigadores citados, que suscriben un artículo en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, llegaron a la conclusión de que "centenares de agujeros negros, tras abandonar las protogalaxias de masa pequeña, deben de permanecer en el halo", la estructura esferoidal de nubes de gas y formaciones estelares en torno a la Vía Láctea.
Estos agujeros errantes - sobrevivientes de la historia remota de nuestra Galaxia - son imposibles de descubrir aunque su existencia la delatan formaciones estelares en el entorno. "Son como faros alertando sobre arrecifes peligrosos", dijo O'Leary. De momento, tales agujeros negros no amenazan a la Tierra, pues el más cercano de ellos se encuentra a una distancia de varios centenares de años luz.
Se cree que en el centro de la mayoría de las galaxias, entre ellas la Vía Láctea, hay agujeros negros supermasivos. La existencia de agujeros negros está apoyada en observaciones astronómicas, en especial a través de la emisión de rayos X por estrellas binarias y galaxias activas.
Fuentes
wikipedia
Novosti
Fotografía
nasa
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